Nota #2 — La ineficiencia invisible
Muchos sistemas no parecen rotos.
Funcionan.
La gente los usa.
Las empresas operan con ellos.
Sin embargo, eso no significa que estén bien diseñados.
La mayoría de las ineficiencias no son visibles porque están integradas en la rutina.
Cuando un proceso se repite durante años, deja de cuestionarse.
Detectar esas fricciones invisibles suele ser el primer paso para rediseñar un sistema.

